2026-10-16 · Redacción Madigen
El "AI slop" ya cansó a la gente: por qué la autenticidad es la jugada de marketing que de verdad va a pagar

Viernes de Madigen, y hoy no te vamos a hablar de qué tan lista está la inteligencia artificial, sino de qué tan harta está la gente de ella. Mientras media industria del marketing se peleaba por meterle IA a todo —el copy, el video, el influencer que ni existe—, el consumidor empezó a hacer algo que nadie tenía en el plan: darse cuenta, y dejar de creer.
Los números ya no son anécdota. Según una encuesta reciente de Gartner, 35% de los consumidores dice confiar menos en los influencers por culpa de la IA, y 43% ahora prefiere apoyarse en personas reales de carne y hueso antes de decidir qué comprar. Traducido: la gente no está en contra de la tecnología, está en contra de que le quieran vender una sonrisa que nadie sonrió.
Del otro lado del charco, en el Reino Unido, Optimizely encontró que 62% de los consumidores confía menos en la publicidad desde que las marcas empezaron a usar IA a lo loco, y 66% piensa que las empresas ya prefieren sacar contenido en volumen que contenido que valga la pena. Si tu estrategia de redes sociales se resume en "que suban cinco posts a la semana aunque sean genéricos", esa cifra te debería quitar el sueño, no la cantidad de likes.
Y no es solo texto o fotos: Adweek reporta que 83% de los consumidores ya puede identificar un video hecho con IA a simple vista, y 36% dice que eso directamente le baja la confianza a la marca que lo publicó. Ahí es donde cobra sentido lo que ya platicamos sobre el auge de los microinfluencers en México: no ganan porque tengan más seguidores, ganan porque se nota que son personas reales hablando de algo que de verdad probaron.

La caída es dramática si la ves en serie: eMarketer documenta que el entusiasmo del consumidor por el contenido generado con IA se desplomó de cerca de 60% en 2023 a apenas 26% ahora, mientras las marcas le siguen metiendo más presupuesto a esa misma receta. O sea: todos corriendo más rápido en la dirección contraria a la que la gente quiere ir.
Aquí el "pero" de Madigen de siempre: esto no es excusa para dejar de usar IA, nosotros la usamos todos los días para ser más eficientes. El problema es usarla para fingir, no para trabajar. Ya vimos que hasta el crimen se subió a esa ola —platicamos hace unas semanas de cómo el malware ya se disfraza de IA para robarle la cuenta a tu pyme— y cada vez que un negocio publica contenido genérico "hecho por IA" sin nadie que lo revise, suma un poquito a esa misma desconfianza, aunque su intención sea honesta. Negocio sano no es prohibirte la herramienta, es no esconderte detrás de ella: que la IA te ayude a escribir el borrador, pero que una persona de tu equipo (o de tu agencia) lo revise antes de publicarlo, con el #M360 completo detrás, no solo la pantalla bonita. Esto aplica igual si vendes producto físico: si tu catálogo en Facebook Merchant Center tiene fichas de producto que ni tú te creerías, el algoritmo —y el cliente— lo nota antes de lo que crees.
Esta nota también puede interesarte: si quieres ver hacia dónde va la automatización publicitaria en el mismo terreno, ya hablamos de lo que significa que Meta quiera hacer tus anuncios sin ti —la diferencia entre que la IA te ayude y que la IA te sustituya la va a notar tu cliente antes que tú.
Arranca el fin de semana sabiendo esto: la jugada más rentable de 2026 no va a ser la marca que más contenido saque con IA, va a ser la que suene más a sí misma mientras la usa. En Madigen armamos el sistema completo —estrategia, contenido y método— para que tu negocio crezca sin tener que fingir nada. Checa nuestros servicios o el portafolio y hablamos la próxima semana con plan, no con relleno. Buen fin de semana.